La Ermita de la Candelaria es una antigua ermita del siglo XV recuperada en el Casco Histórico de Córdoba, con tres naves. Sus pilares ochavados de ladrillo, los colores suaves y las vistas al patio transmiten serenidad y calma: un lugar para detenerse, relajarse y disfrutar con los cinco sentidos.
Apostamos por una decoración con distinción y un firme compromiso con los productos de la tierra y de temporada. La casa cuenta, además, con comedores privados para celebraciones familiares o de empresa.
Esencia de la Ermita
En la Ermita de la Candelaria Restaurante queremos mostrarle un rincón cordobés con historia, donde ofrecemos una cocina de siempre sin renunciar a nuestros tiempos.
Lo hacemos por convicción: creemos en la calidad de los productos de nuestras Sierras, de la Campiña, de las huertas del Genil y del Guadalquivir, y en los olivares y viñedos de Montilla-Moriles, que en las tierras albarizas del sur de la provincia conforman un paisaje único.
Nos sentimos orgullosos del legado de nuestros mayores, especialmente de la cocina de nuestras madres y abuelas, quienes educaron nuestro paladar desde niños.
Cuando se habla de la cocina de Córdoba, recordamos a don Miguel Salcedo Hierro y su paciente labor de recopilación del recetario popular de las casas cordobesas.
Como restaurante, nos sentimos herederos de aquellos «santuarios» que nuestras familias evocaban al hablar de las comidas de principios del siglo XX en casas como Miguel Gómez, Ángel Bruzo o la Repostería del Mercantil.
Más tarde, hacia finales del siglo XX, bajo el liderazgo de don José García Marín —Pepe el del Caballo Rojo— y de una generación de grandes profesionales, Córdoba alcanzó un auge indiscutible en la restauración del sur de España.
Las Camachas de Montilla, El Churrasco, Picnic, Ciro's, Almudaina, Costasur, Óscar o Astoria «Casa Matía» son ejemplos de ese buen hacer. A todos ellos, nuestro reconocimiento y gratitud; a usted, la ilusión de que disfrute de estos platos.
La Ermita fue hospital
El 20 de noviembre de 1416, Aldonza Martín —mujer que fue de Simón Pérez— otorgó testamento ante Miguel Sánchez e instituyó como único heredero a Diego Rodríguez, con la condición de que en las casas de su morada, sitas en la calle del Baño frente a la de la Rosa, se fundase un hospital bajo la advocación de Santa María de la Candelaria.
Enseguida se constituyó una Cofradía para atender las necesidades de la fundación. En 1487 adoptó unas reglas en las que, en su capítulo XX, se disponía:
«Que tengamos en la casa de Sta. María Candelaria mujeres pobres, viudas y honestas que nos puedan pagar el alquiler de casa, y por ser pobres las enterremos así como pobres, y que cada mujer de las que more por sí, y esto por la paz de ellas y que las enterremos con todos los Cofrades y con las Candelas encendidas de la Cofradía y con el paso de seda de la Cofradía…»